¿Cuándo pasó? ¿Cuándo empezó? ¿Cómo sucedió? ¿Por qué lo deje pasar? ¡Qué torpe distracción! ¡Que tonto abandono! Difícil, aún, de comprender...Pero ya terminó, con la certeza de saber que la felicidad volvió, con la seguridad de no sentirme perdida, con la sensación de estar viva! Sabiendo que soy YO.
Dejar de tocar fondo, para encontrar mi alma, para tener mi sonrisa, para disfrutar mi alegría. Entendiendo que una de las condiciones de la alegría es darse cuenta que nada es suficientemente importante como para perderla, que carecer de alguna de las cosas que uno desea es indispensable para aprender, y para ser felices, porque de esa manera valoras la belleza de cada segundo, y notamos aquellas cosas simples, pequeñas, invisibles, que siempre están y nunca vemos; y ESO realmente ESO es la felicidad, las cuales no tienen comparación. Entonces, es ahí cuando uno pone en la balanza por un lado 'El amor no correspondido', ' El pensamiento de -Quiero estar con él', 'El -No me quiere-' y por el otro 'Las risas, carcajadas, abrazos con tus amigas', 'La tarde con tu familia' 'Cada mañana disfrutando con la gente que queres' 'Un beso de Laurita' y te preguntas ¿Realmente perdí mi felicidad por eso? Y te das cuenta que, son cosas que no se pueden comparar ni minimamente, que tenes que soñar más, disfrutar más, reír más, sentir más, VIVIR A PLENO CADA SEGUNDO COMO SI FUERA EL ÚLTIMO, es decir, APROVECHANDO TU FELICIDAD, porque TÚ felicidad es la disposición de tu mente y no una condición de las circunstancias, porque SOS feliz cuando crees serlo, sos feliz cuando dormís sin miedo, sos feliz cuando despertas sin angustia, sos feliz cuando estas dispuesto a serlo, sos feliz cuando no queres ser mas que el otro.
SOY feliz cuando el viento me roza la cara y pienso Natalia Belén Marcelino aprendió a conformarse con su suerte, y hoy te digo, que quiero ser lo que soy.